La ciudad forma parte del altiplano de la Puna jujeña y el río que lleva su mismo nombre sirve al norte de límite entre Argentina y Bolivia.
Se eleva 3.442 metros sobre el nivel del mar y su clima se caracteriza por ser frío y seco, con grandes amplitudes térmicas.
Flanqueada por cerros, la zona fue el hogar de los omaguacas, los indígenas más adelantados de la provincia puesto que sus habilidades para fabricar telas, instrumentos y armas de bronce y trabajar la piedra y la madera los destacaron de las comunidades vecinas. Sus técnicas sobresalían también por sobre el resto en agricultura y pastoreo.
Los conquistadores españoles aprovecharon la ubicación estratégica de La Quiaca para transformarla en posta dentro del camino hacia el Alto Perú hacia 1772 y la bautizaron como La Florida.
El 10 de septiembre de 1883 el pueblo fue fundado oficialmente con el nombre que actualmente conocemos.