Esta ciudad repleta de paisajes electrizantes en un principio no fue más que una estancia, luego adquirió la vista de una posta y fue creciendo hasta convertirse en una aldea. Finalmente, en 1884 se le atribuyó el nombre de Villa Ojo de Agua.
El clima ideal que presenta esta región la hace especialmente rica, cuenta con abundante vegetación, arroyos y vertientes que diversifican las actividades culturales y deportivas.