El lugar funcionó antiguamente como ciudad indígena que albergaba a la comunidad Quilmes que habitó la región. Luego de la extinción de este grupo las ruinas quedaron desérticas durante muchos años. Para restaurarlas, se llevó a cabo un relevamiento del suelo para saber cual era la porción de tierra más representativa de esta tribu y ahí llevar a cabo el museo que se puede recorrer hoy en día.
En dicho museo, el viajero encontrará material encontrado en las diferentes excavaciones que se llevaron a cabo en la zona. El mismo deja ver el avanzado nivel cultural que poseían los habitantes de dicho territorio. Pero sin dudas la principal atracción de dicho museo son los elementos que utilizaban los hombres en su vida cotidiana entre los que se destacan: alfarería, núcleos habitacionales, fortalezas, reductos defensivos, corrales y depósitos con paredes de piedra laja.