El cadillal (pueblo más cercano a la Reserva) además de ser un sitio que vive a pura naturaleza, cuenta con un extraordinario Dique que es fuente de energía hidroeléctrica y cierra en un espejo de agua que varía sus tonalidades de verde generando una sensación de tenacidad y dinamismo.
Estas tierras están atravesadas por la Selva de las Yungas, que se desarrolla desde las laderas de la Cordillera de los Andes hasta los bosques montañosos andinos de Venezuela. Es un ambiente de bosques extremadamente espesos que se elevan hasta 3 mil metros sobre el nivel del mar y las seguidas precipitaciones generan una humedad incalculable pero, no por eso, menos atrayente.
En cuanto a lo rural, los favoritos son Los Cascos de Estancias y Campos que descubren solo para elegidos sus dulces artesanales y tejidos típicos.
Las calles de las ciudades de alrededor desbordan sobresaliente cultura e historia; los edificios hablan por sí solos, las plazas y monumentos reviven mitos y cuentos urbanos, mientras los museos y teatros regalan un poco de cultura clásica.
Los aromas simbólicos son creados dentro de las ollas que funden los más ricos ingredientes para crear los clásicos tamales, locros, tamales, humita en chala, dulces de cayote, empanadas, ambrosía y gaznate.
Un lugar difícil de dejar de conocer.