El lugar fue creado en el año 1886 con el objetivo de albergar a los presos militares. Sin embargo, al poco tiempo se convirtió en una cárcel de máxima seguridad para detenidos irrecuperables. Con el paso de los años, el sitio fue cobrando importancia ya que por su ubicación era imposible que los reclusos escaparan del mismo, de esta manera llegó a tener en su interior más de 700 hombres.
Por otra parte, la penitenciaría cobró gran relevancia entre la población de la isla ya que se transformó en uno de los centros de abastecimiento de mercadería más importantes de la misma. En la correccional se fabricaba el pan que comían los habitantes de la región y los reclusos fueron los encargados de calefaccionar la celdas con leña que ellos mismos consiguieron.
Otro hecho que cobró fama fue la llegada al penal de delincuentes famosos de la época como Cayetano Santos Godino, apodado “el Petiso Orejudo”, uno de los personajes más despiadados de la historia Argentina.
En el año 1947 y luego de varios incidentes el presidio fue cerrado por una disposición del Poder Judicial.
A partir del año 1994 el sitio funciona como Museo Marítimo, en el cual se pueden apreciar, además de todo tipo de historias sobre los habitantes de la cárcel, una muestra a escala de las embarcaciones que estuvieron involucradas en el descubrimiento de la zona geográfica donde se halla la isla.