El descubrimiento del Lago argentino es extraño. Al lugar arribaron dos expediciones antes de que su fundación y ambas dedujeron que el lugar ya había sido descubierto por otra persona.
La primer expedición llegó en 1867 a cargo de Luis Piedrabuena. Los hombres de Piedrabuena anduvieron a caballo por el valle del río Santa Cruz y llegaron a orillas del lago. Sin embargo no le prestaron atención ya que creían que el mismo había sido descubierto por Viedma en 1782.
La segunda excursión, en 1873, alcanzó las orillas del Lago al mando del Teniente de Marina Valentín Feilberg, quien supone que el lugar es el Lago Viedma por lo que tampoco lo bautiza.
Finalmente el 15 de febrero de 1877 Moreno descubre el lugar y llega a la conclusión de que dicho sitio no es el Lago Viedma, ya que posee paisajes mucho más hermosos.