Este pequeño pueblo tuvo sus orígenes en el año 1792, al comienzo se dedicó al trabajo minero, ya que aquí se había instalado el primer molino dedicado a moler el oro que se extraía en la cercana mina La Carolina.
Esta tradicional localidad veraniega, enmarcada por los cerros Trapiche, Virorco y las Sierras Grandes de San Luis, cuenta con cómodas hosterías, cabañas, camping, restaurantes y confiterías que hacen que la estadía sea lo mas placentera posible.
El turismo de aventura, arqueológico, pesca, trekking, cabalgatas, o simplemente disfrutar el día relajado contemplando el paisaje son las principales actividades que el visitante puede realizar.
A lo largo del río Trapiche las laderas están arboladas por sauces, pinares, mimbres y alamedas, que se conjugan con residencias de descanso, unidas por puentes peatonales.
Como en muchos lugares del noroeste argentino los hallazgos de poblaciones aborígenes antiguas también se hacen presentes. En la zona se han descubierto un grupo de esqueletos acompañados manos de morteros, boleadoras y cuentas de piedras perforadas al centro. Juzgando por los dos metros profundidad en los que se hallaron, se cree que debe haber sido una inhumación de muy antigua data.