(03/10/08) Contratapa Me encierro en Rosario. No puedo desvestirme. No puedo. Camino entre tilos y conjeturas, la recorro serena hablando con el norte de mis labios. Mi pueblo da una tregua fantástica a su enorme distancia y junto fuerzas para el ahuyente de mosquitos que se viene. Rosario y sus cuarteles, sus calles descifradas por cucos españoles, los azares reales que hacen de suelo, los problemas...