La Reducción Jesuítica de San Ignacio fue fundada en el año 1610 por los Padres José Cataldino y Simón Maceta. A la misma se la denominó San Ignacio Miní para distinguirla de la de San Ignacio Guazú fundada con anterioridad.
En su época de apogeo dicha Misión llegó a tener de 3300 habitantes. Debido a su cercanía con el río Paraná la misma mantenía un constante intercambio con las demás reducciones.
Las edificaciones de los pueblos rodeaban una plaza central. La construcción más compleja e importante era la de la iglesia. Siendo lugares de importancia la huerta, el cementerio, las viviendas de los nativos y la Casa de Resguardo, para los huérfanos y viudas.
Las reducciones contaban, además, con talleres donde se llevaban a cabo distintas actividades ya sean de índole artística, religiosa o cultural.
La Reducción Jesuítica de San Ignacio dejó de existir en 1768 cuando los Jesuitas fueron expulsados del lugar.