Cuenta la leyenda que muchos años antes de la llegada de la conquista de los españoles, un jefe Inca tenía a su hijo muy enfermo, afectado por una parálisis. El jefe y todo su pueblo probaron todos los métodos posibles para curar al muchacho: Brujos, curanderos, Se realizaron ofrendas, los sabios del imperio se quedaban horas debatiendo de que otra forma lo podían curar. Tiempo después de haber agotado todas las opciones posibles descubrieron que algunos kilómetros al sur de donde se encontraban había una pequeña comarca con aguas llamadas curativas que podían terminar con la desgracia del muchacho. Fue entonces que un grupo de guerreros Incas partió junto a su jefe y al muchacho hasta el lugar. Cuando la expedición llego al lugar, los Incas descubrieron que existían esas aguas curativas pero se encontraron con un gran problema, las aguas se hallaban del otro lado del Río Las Cuevas por lo que no podían llegar. Cuenta la historia que los guerreros Incas se abrazaron unos a otros formando un puente humano para que su jefe pueda pasar y logrará curar a su hijo. El mismo cruzó con el niño en brazos por sobre las espaldas de sus súbditos. Cuando llegó al otro lado curó al pequeño y cuando se dio vuelta par agradecerles a los guerreros por tan grande favor, estos se hallaban petrificados. Desde ese momento según dice la historia se formó el Puente del Inca.