La palabra Yucumama significa, en idioma quechua, madre del agua. Según las creencias de las tribus aborígenes que habitaron el lugar hace ya muchos años. La Yucumama es una serpiente que habita en las profundidades de los ríos que se hayan en el interior de la selva. Dicho animal solo sale a la superficie para causar daños irreparables en las embarcaciones para que estas naufraguen y obtener como presas a sus tripulantes.
La Leyenda dice que una vez, un pescador recorría las aguas en una frágil canoa con el fin de pescar algún cardumen de paiche con su inmenso arpón. De pronto el navegante observó un gran tronco sobre la superficie. Cuando se acercó a ella se dio cuenta de que no era un tronco sino una inmensa boa que descansaba debajo de los rayos del sol. Al ver esta situación el pescador decidió alejarse e instalarse entre los matorrales de la orilla opuesta del lago. Sin embargo escuchó un terrible ruido y sintió un temblor gigante producido por el movimiento del agua del lago. Allí observó como la cabeza de la serpiente se asomaba por una altura de cinco metros sobre el agua generando un temblor más grande que el anterior en su sumergida final. Desde allí el hombre no volvió a recibir noticias de la boa. Sin embargo la leyenda se transmitió de boca en boca hasta llegar a la actualidad siendo una de las más conocidas de la región cuyana. Por otra parte, ésta creencia se ha vuelto casi una religión para los habitantes de comunidades indígenas que habitan estas zonas.