El lugar se fundó en el siglo XVII y es uno de los pueblos mineros de la puna jujeña. Tuvo su época de oro durante el siglo XIX cuando la producción minera era uno de los pilares de producción de la provincia. En esos tiempos a Santa Catalina llegaban obreros de todas partes de Jujuy y también del sur de Bolivia.
Las calles de la ciudad aún conservan el viejo empedrado. Por otra parte el turista tendrá la posibilidad de recorrer la antigua iglesia de Santa catalina que fue construida siglos atrás, la plaza principal, y la casona de la familia Saravia. Todos los lugares nombrados anteriormente cuentan con una arquitectura propia del siglo XVII y han sido conservados a través del tiempo para que los visitantes puedan deleitarse con su belleza.
Sin embargo es preciso comunicar que si bien Santa Catalina es un sitio muy bonito con grandes lugares para recorrer y deleitarse, no posee alojamiento ni hospedajes salvo un centro municipal con los accesorios básicos para el turista.
Por su clima frío y seco la flora y la fauna del lugar son escasas. A pesar de esto en el lugar se destacan la cría de llamas, los cultivos de duraznos, manzanas y ciruelas y la pesca de truchas en los ríos aledaños a la ciudad. Por esta razón es que Santa Catalina se ha convertido en un sitio al que llegan varios turistas de todas partes del país para recorrer el lugar en el día y luego volver al hospedaje de alguna ciudad cercana.