Como muchas de las capitales del país, San Fernando, combina la belleza de los paisajes naturales con los servicios para el ocio y la diversión del turista en un recorrido de restaurantes, bares, negocios, etc. En este caso se despliega en un marco de cuatro avenidas que va desde las comidas y productos regionales como los dulces, arrope, vinos, boliches, un casino, un cine y el paseo por puestos de manufactura artesanal.
Además se pueden realizar actividades como trekking, cabalgatas, andinismo, safaris, avistaje de avifauna autóctona o un tipo de turismo más relacionado con lo histórico y lo religioso.
A mitad de año, para las vacaciones de invierno se celebra la Fiesta Nacional del Poncho, donde se exhiben ponchos, chalinas, fajas decoradas, gruesas frazadas, ruanas, alfombras y otros tejidos, algunos presentados en típicos telares rústicos. También hay exposición de tallados en piedra y madera, cestos, orfebrería y confituras.